miércoles, 24 de junio de 2009

Sociología aplicada al carajitaje. Edición 2009

El otro día me pasó un menol en un M3 negrecito a to lo que da por el lado, hizo un cerito como a 20 metros, tiró un par de griticos de lo más gay y siguió a millón con la sonrisa más paloma del mundo, por una avenida céntrica de nuestra capital, mientras yo me dirijía a comprar par de películas piratiadas para el fin de semana que se avecinaba. Esa misma noche arrancamos con par de amigos y para lo que ellos me dicen que es un barcito medio discoteca, dizque de lo más chulito que hay en la Roberto Pastoriza.

Cuando llegamos, me asombro de la enorme cantidad de carajitos que había ahí privando en adultos. Para mi era como estar en un concierto de los Jonas Bros. Miré al panita que me había sugerido tan brillante idea y lo que me vino a la mente fué envenenarlo con cianuro de potasio en el un trago de Siboney, pero luego de unos minutos decidí sentarme a entretenerme con un ejercicio de sociología...me dio por estudiar el comportamiento de los chamaquitos de hoy y lo que recuerdo fué:

Primero me pasó uno con bocitos de leche y chacabana de Hippolito, dizque con un tabaco en la boca, privando en Cigar Aficionado.
20 minutos después, una carajita que no debe pasar de 16 años se bajó de una swift blinbliniá to'depeluñá, arreglándose la minifalda, después de la tremenda metía de mano que dió con un chamaquito que la dejó y siguió el rumbo...o la rumba.
Detrás de mi, se cae un morenito con un mardito jumazo que hubo que darle hasta azúcar (no sabía que en los bares aparecía azúcar, pero desde que recordé que yo me tiré par de caipirinhas, ahí salí de mi duda).
A más o menos 8 metros hacia la izquierda, una gordita le voló a coñazos a una infeliz flaquita cuyo único pecado fué haberle mamado el ripito al noviecito de la gordita, que le dió hasta con el novio por la cabeza.
Más hacia la calle, de entre un grupito de lo más heterogéneo, una indiecita acababa de cerrar su BB y casi se rompe una uña postiza, después de senda mentada de madre vociá que le dió a lo que me imagino que tendría que ser su novio, al momento en que otro carajito la invitaba a montarse en su carro, imagino que para consolarla, cosa que ella aceptó gustosa delante del asombro fingido de su corito.
En el pasillo de entrada de la plaza, otro morenito, pero éste con afro, sombrero Fedora de cuadritos ingleses tipo Burberry's, baggies Ecko Unltd. y tennis tipo Vans llega creyendo que es el más diferente y urbano, le levanta la mano al bouncer como pa'chocarle los 5 mientras intentaba entrar como que eso era de él y lo que recibió fue un "Te guayate, menol" del bouncer, señalándole con el dedo por encima de su cabeza dónde arrumbarse. El pichón de Lenny Kravitz tuvo que recogerse en un rincón entre las risas burlonas de los demás.
Después aparece un gordito con lentes, privando en roquita, con un T-shirt como 4 números más pequeños que los que él debe usar, abriendo los bracitos como si tuviera golondrinos y con una cara de que según él, a cualquiera le metía la mano.
3 amiguitas venían caminando con los vestidos más cortos que ojos humanos hayan visto (yo los llamé colaless de vestidos). Eran tan cortos, que debieron haber costado como 6 pesos cada uno, por la poca tela que usaron para confeccionarlos.
Unos minutos más tarde aparece un infeliz con la cara más de bolsa que jamás he visto, preguntando por la carajita que le había mentado la madre por su BB antes de montarse con el otro carajito, buscando consuelo. Eso lo deduje por asociación. (el carajito le preguntó por alguien como 6 veces al grupito que estaba junto a la carajita y todos se hicieron los pendejos para responderle. Luego, otra crajita se alejó del grupo subreptíciamente para hacer una llamada en total y absoluto guille).
A uno, tal vez el más enano de todos los adolescentes de América Latina, le cogió con una de las que anda en mi coro (que debe andar por los 28 años) y comienza dizque a pegársele como pa'quemarla a ritmo de reggaetón. La morenita que no es fácil se voltea y le advierte arrugando la boca que suelte eso.
El chamaquito dice "ta,to" y saca. 20 minutos después vuelve y aprovecha que ella ya está moviéndose a ritmo de un techno y vuelve y se le pega. La chamaca se quitó un zapato como Sam, el Rey del Judo y le metió un zapatazo entre Boca Chica y La Caleta que hasta el cigarrillito que tenía el pobre diablo en la boca vino a caer como por Malaquías.
Luego de un par de horas de asimilar toda esta información, nos paramos, nos fuimos a comer y yo, revolviendo en mi cabeza en mi cabeza ceritos con griticos gay, intolerancia al alcohol por hipocucharemia, madurez con carburo, putería hormonal y autoestimas distorsionadas pensé: Mierda, en mi época era así mismo, solo que yo estaba ahí...de aquel lado y en vez de gorrito Fedora, era una gorra de legionario que vendía Colita, en lugar de un M3 era un Fiat Uno 45, en lugar de barcito disco era Café Atlántico, en vez de baggies Ecko eran Lagarto, en lugar de bouncer de 7 pies era De la Paz con un revolver 38, en lugar de BB eran Beepers de Skytel y en lugar de quitarle la novia a un palomo era.....ay noooooo.......eso se quedó igualito.

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